Lenguaje corporal en la entrevista: postura, mirada, manos y saludo
El entrevistador se forma una impresión en los primeros segundos, antes de que hayas contestado nada, y esa impresión viene del cuerpo: cómo entras, cómo saludas, cómo te sientas. No hace falta actuar ni memorizar gestos. Basta con controlar cuatro o cinco cosas concretas y que el resto salga natural.
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El saludo: apretón firme, breve y mirando a los ojos
Levántate si estás sentado en la sala de espera, da la mano con la palma vertical y firmeza media (ni lacia ni de tenaza), dos segundos, y di tu nombre mientras miras a la persona. Si os presentan a varios, saluda a todos, en orden, y repite su nombre: 'encantado, Laura'. Si no ofrecen la mano, un gesto con la cabeza y una sonrisa bastan.
La postura: espalda apoyada, ligeramente hacia delante
Siéntate ocupando toda la silla, espalda apoyada en el respaldo, pies en el suelo, e inclina el tronco unos grados hacia la mesa cuando hables o escuches. Esa inclinación transmite interés; el respaldo total transmite desconexión y el borde de la silla, nervios. Cambia de postura de vez en cuando, con naturalidad.
La mirada: contacto visual el 60 o 70 por ciento del tiempo
Mira a los ojos cuando escuchas y cuando dices lo importante; aparta la vista con naturalidad cuando piensas. Si hay dos entrevistadores, reparte la mirada y vuelve a quien preguntó al terminar. Fijar la mirada sin descanso incomoda; mirar a la mesa mientras respondes resta credibilidad a lo que dices.
Las manos: visibles y con un sitio donde estar
Manos sobre la mesa o en el regazo, relajadas, y úsalas para acompañar lo que dices. Lo que delata nervios es lo repetitivo: bolígrafo que gira, anillo que se toca, pierna que bota. Si notas que lo haces, junta las manos suavemente y respira. Los brazos cruzados no son un drama, pero mejor evitarlos.
En videollamada, adapta cada gesto a la cámara
Cámara a la altura de los ojos, tú centrado y con luz de frente. Mira a la cámara cuando hables (no a tu propia imagen) y a la pantalla cuando escuches. Asiente un poco más de lo normal, porque en pantalla los gestos se pierden, y mantén las manos en el plano cuando gesticules. Sonríe al conectar: es tu saludo.
Cómo se ve en la práctica
Entras, la entrevistadora se levanta y te tiende la mano. Sostienes la carpeta con la izquierda, das la derecha con firmeza y dices: 'Buenos días, soy Carlos, gracias por recibirme'. Esperas a que te indique dónde sentarte.
Te preguntan algo difícil. Te apoyas un poco hacia atrás, miras a un lado un segundo mientras piensas, y al responder vuelves a mirar a la entrevistadora y te inclinas de nuevo hacia la mesa. Esa secuencia se lee como reflexión, no como bloqueo.
Al despedirte: te levantas, recoges tus cosas sin prisa, das la mano de nuevo y dices 'Gracias por su tiempo, me ha gustado conocer el proyecto'. Sales sin mirar el móvil hasta estar en la calle.
Errores que debes evitar
- Ensayar gestos delante del espejo hasta parecer un robot: se nota, y lo que evalúan es naturalidad. Controla dos o tres cosas y deja el resto.
- Mirar tu propia imagen en la videollamada: parece que evitas al entrevistador. Reduce tu ventana o tápala con una nota adhesiva.
- Sentarte antes de que te lo indiquen o dejar el móvil sobre la mesa: son detalles pequeños que marcan la primera impresión.
- Reír o asentir a todo por nervios: transmite inseguridad. Asiente cuando estés de acuerdo y guarda la sonrisa para cuando la sientas.
Preguntas frecuentes
¿Qué hago si me sudan las manos antes de dar el saludo?
Sécalas con discreción en la sala de espera (pañuelo de papel en el bolsillo) y, mientras esperas, mantén las manos abiertas y fuera de los bolsillos. Si aun así están húmedas, nadie te va a descartar por eso; lo que cuenta es la firmeza y la mirada.
¿Es malo cruzar las piernas o los brazos en una entrevista?
Cruzar las piernas es normal y no transmite nada negativo si la postura es relajada. Los brazos cruzados durante mucho rato sí se leen como cierre o desacuerdo, sobre todo mientras el entrevistador te explica algo. Si lo haces por costumbre, apoya las manos en la mesa.
¿Debo imitar el lenguaje corporal del entrevistador?
Un poco de adaptación sale sola y ayuda: si es una conversación distendida, relájate; si es formal, contén los gestos. Imitar a propósito cada gesto se nota y resulta incómodo. Adapta el tono, no copies la postura.
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